martes, 6 de octubre de 2026

SOLIDARIDAD CON LOS EXILIADOS EN TÚNEZ

Campo de concentración de Meheri-Zebbeuz (archivo familiar de Faustino García Puga)


La llegada de los marinos a Túnez y su traslado al campo de concentración de Meheri-Zebbeus despertó interés y simpatía entre la población europea progresista del país, teniendo en cuenta, además, la subida imparable del fascismo en Europa.

Cuando los marinos salieron de Ferryville hacia el campo de Meheri-Zebbeus, unas 500 personas les mostraron su solidaridad lanzándoles fruta, bebidas, tabaco y papelitos con sus señas para que los marinos tuvieran a alguien solidario a quien escribir en Túnez. Estas concentraciones se repetían a lo largo del recorrido del convoy, a pesar de los palos que les propinaban los gendarmes para impedirles acercarse al tren. Este apoyo había sido organizado por un Comité de Rassemblement Populaire formado por varios organismos de izquierda y defensores de los derechos humanos. Los marinos lo recordaron siempre como un bálsamo dentro de la angustia en que vivían.

Pronto recibieron ayudas que les permitieron literalmente subsistir y sentirse menos solos y abandonados: el mismo 30 de marzo de 1939 el sindicato CGT de Túnez mandó una camioneta con ropa, tabaco y leche condensada entre los refugiados, el día 5 recibieron jabón por primera vez y poco después repartieron medio kilo de pan blanco a cada uno gracias a un envío de los ex combatientes franceses de Sfax.

Campo de concentración de Meheri-Zebbeus (Archivo familiar de Faustino García Puga)


Con la primavera un barco fletado por los cuáqueros llegó a Sfax con víveres, medicinas y ropa para los internados en Meheri-Zebbeus. A pesar de que el cargamento fue expoliado en el puerto o entre los intermediarios, en el recuerdo de los marinos aquel cargamento, aunque mermado, quedó como una donación que les permitió sobrevivir durante meses.

Varias personalidades de la metrópolis llegaron a Túnez para conocer de primera mano las condiciones de vida de los refugiados y aportarles su apoyo, como el diputado comunista francés Sr. Dewez o el periodista inglés, Geoffroy Marshall. Pero fueron estrechamente vigilados y el acceso a los españoles les fue firmemente vetado.

Algunos organismos escribieron a la Regencia interesándose o protestando por las condiciones en que vivían los refugiados españoles según las informaciones que recibían, como fue el Comité Nacional Británico de Ayuda a España o la Liga de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Junto a la Liga se movilizaron la Unión Departamental de los Sindicatos, la Liga Internacional contra el antisemitismo, la Asociación de antiguos combatientes republicanos, el Socorro Popular, el Partido Comunista y el Partido Socialista para solicitar una entrevista a Eirik Labonne, el Residente General de Francia en Túnez, para exponerle sus inquietudes.

El Sindicato CGT, en aquel momento sindicato procomunista y el más importante de Francia, a través de su Secretario General Albert Bouzanquet, se interesó activa y reiteradamente por la situación de los refugiados que, según su opinión, eran tratados como «delincuentes de derecho común». 

Exiliados delante del Oued Leben, cerca del campo de Meheri-Zebbeus
(archivo familiar Faustino García Puga)

Como no le dejaban entrar en Meheri-Zebbeus, Albert Bouzanquet, se entrevistó con los refugiados en el Oued Leben, el riachuelo donde iban los españoles a lavar la ropa y bañarse por falta de agua en el campo. Allí, pudo entrevistarse con quien quiso. Como intérprete le acompañaba Camilo Cela Fernández, obrero portuario y concejal y alcalde de Cartagena durante la guerra. También se presentó en el poblado de Kasserine un domingo donde los refugiados se le acercaron y se quejaron del tratamiento que recibían. Albert Bouzanquet les explicó que estaban en Francia y que no tenían que trabajar más de 40 horas semanales y que debían ganar 50 francos al día, lo cual estaba muy lejos de la realidad. Bouzanquet contribuyó también a mejorar la situación de los exiliados de diversas maneras como facilitar la salida del campo de algunos, mediar en la devolución de los objetos (máquinas de escribir, prismáticos, etc) retenidos por las aduanas, sacar y alojar al comisario de la flota, Bruno Alonso. 

Informe de los "organismos democráticos de Túnez" (Centre des Archives Diplomatiques de Nantes 2MI-565, fol. 133)

Por fin, a principios de agosto, hartos de la inoperancia, del silencio y de las inflexibles reticencias de las autoridades con respecto a los marinos que seguían tratando como  delincuentes peligrosos, los «representantes de los organismos democráticos de Túnez” se reunieron e hicieron público un informe contundente. Se habían enterado con «estupor y tristeza del régimen inhumano al que son sometidos los refugiados». Consideraban que «desde hace cinco meses viven en condiciones lamentables», con medias de 40 º C de temperatura. Denunciaban que «van descalzos sobre la arena ardiente, duermen sobre paja cambiada una vez al mes y sólo tienen 4 horas de agua al día». Denunciaban que, una vez agotados los víveres del Comité Internacional de Ayuda a los Refugiados, sólo comían una vez al día y que se les daba un pan incomestible, «según las propias autoridades médicas francesas». Denunciaban que en Kasserine estaban trabajando 10 horas diarias con un salario de 17 francos a la semana, haciéndoles vivir en un régimen penitenciario. Por fin, abrieron una suscripción popular para mandar a los refugiados alpargatas y ropa interior de la que carecían acuciantemente.

En agosto de 1939, este comunicado fue publicado por el periódico “Oran Républicain”, diario progresista y antifascista y "Le Peuple", órgano oficial de la CGT. En Francia se dio a conocer a través de “Le Populaire”, periódico oficial de la Section Française de l'Internationale Ouvrière (el partido socialista francés) y dirigido por Léon Blum. Tuvo consecuencias y el ministro de Exteriores de Francia pidió explicaciones en una nota interna al Residente General en Túnez para desmentir estas declaraciones.

Pero esta nota interna fue recibida el 1 de septiembre de 1939 y en ese preciso momento las prioridades de Francia se centraban en la invasión de Polonia por parte de las tropas alemanas, iniciándose la II Guerra Mundial. Es evidente que la situación de los marinos españoles en Túnez pasó a un segundo plano cuando no al olvido.

Victoria Fernández Díaz


Fuentes : 
Centre des Archives Diplomatiques de Nantes (CADN), 2MI- 562, 2MI-563 y 2MI-565.
Diarios del suboficial Manuel Pedreiro.
Diarios del suboficial Gonzalo Díaz Reinante
Testimonio del teniente de navío José Fernández Navarro
Periódico “Le Peuple”, 16 Août 1939, aportado por Ahmed Azib




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