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| Campo de concentración de Meheri-Zebbeuz (archivo familiar de Faustino García Puga) |
La llegada de los
marinos a Túnez y su traslado al campo de concentración de Meheri-Zebbeus despertó interés y simpatía entre la población europea progresista del
país, teniendo en cuenta, además, la subida imparable del fascismo en Europa.
Cuando los marinos
salieron de Ferryville hacia el campo de Meheri-Zebbeus, unas 500 personas les
mostraron su solidaridad lanzándoles fruta, bebidas, tabaco y papelitos con sus
señas para que los marinos tuvieran a alguien solidario a quien escribir en
Túnez. Estas concentraciones se repetían a lo largo del
recorrido del convoy, a pesar de los palos que les
propinaban los gendarmes para impedirles acercarse al tren. Este apoyo había
sido organizado por un Comité de Rassemblement Populaire formado por varios
organismos de izquierda y defensores de los derechos humanos. Los marinos lo
recordaron siempre como un bálsamo dentro de la angustia en que vivían.
Pronto recibieron ayudas
que les permitieron literalmente subsistir y sentirse menos solos y abandonados:
el mismo 30 de marzo de 1939 el sindicato CGT de Túnez mandó una camioneta con
ropa, tabaco y leche condensada entre los refugiados, el día 5 recibieron jabón
por primera vez y poco después repartieron medio kilo de pan blanco a cada uno gracias a un envío de los ex combatientes franceses de Sfax.
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| Campo de concentración de Meheri-Zebbeus (Archivo familiar de Faustino García Puga) |
Con la primavera
un barco fletado por los cuáqueros llegó a Sfax con víveres, medicinas y ropa
para los internados en Meheri-Zebbeus. A pesar de que el cargamento fue
expoliado en el puerto o entre los intermediarios, en el recuerdo de los
marinos aquel cargamento, aunque mermado, quedó como una donación que les permitió
sobrevivir durante meses.
Varias
personalidades de la metrópolis llegaron a Túnez para conocer de primera mano
las condiciones de vida de los refugiados y aportarles su apoyo, como el diputado
comunista francés Sr. Dewez o el periodista inglés, Geoffroy Marshall. Pero fueron
estrechamente vigilados y el acceso a los españoles les fue firmemente vetado.
Algunos
organismos escribieron a la Regencia interesándose o protestando por las
condiciones en que vivían los refugiados españoles según las informaciones que
recibían, como fue el Comité Nacional Británico de Ayuda a España o la Liga de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Junto a la Liga se movilizaron la
Unión Departamental de los Sindicatos, la Liga Internacional contra el
antisemitismo, la Asociación de antiguos combatientes republicanos, el Socorro
Popular, el Partido Comunista y el Partido Socialista para solicitar una
entrevista a Eirik Labonne, el Residente General de Francia en Túnez, para
exponerle sus inquietudes.
El Sindicato CGT, en aquel momento sindicato procomunista y el más importante de Francia, a través de su Secretario General Albert Bouzanquet, se interesó activa y reiteradamente por la situación de los refugiados que, según su opinión, eran tratados como «delincuentes de derecho común».
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| Exiliados delante del Oued Leben, cerca del campo de Meheri-Zebbeus (archivo familiar Faustino García Puga) |
Por fin, a
principios de agosto, hartos de la inoperancia, del silencio y
de las inflexibles reticencias de las autoridades con respecto a los marinos
que seguían tratando como delincuentes peligrosos, los «representantes de los organismos
democráticos de Túnez” se reunieron e hicieron público un informe contundente. Se habían
enterado con «estupor y tristeza del régimen inhumano al que son sometidos los
refugiados». Consideraban que «desde hace cinco meses viven en condiciones
lamentables», con medias de 40 º C de temperatura. Denunciaban que «van
descalzos sobre la arena ardiente, duermen sobre paja cambiada una vez al mes y
sólo tienen 4 horas de agua al día». Denunciaban que, una vez agotados los
víveres del Comité Internacional de Ayuda a los Refugiados, sólo comían una vez
al día y que se les daba un pan incomestible, «según las propias autoridades
médicas francesas». Denunciaban que en Kasserine estaban trabajando 10 horas diarias
con un salario de 17 francos a la semana, haciéndoles vivir en un régimen
penitenciario. Por fin, abrieron una suscripción popular para mandar a los
refugiados alpargatas y ropa interior de la que carecían acuciantemente.
En agosto de
1939, este comunicado fue publicado por el periódico “Oran Républicain”, diario
progresista y antifascista y "Le Peuple", órgano oficial de la CGT.
En Francia se dio a conocer a través de “Le Populaire”, periódico oficial de la
Section Française de l'Internationale Ouvrière (el partido socialista francés)
y dirigido por Léon Blum. Tuvo consecuencias y el ministro de Exteriores de
Francia pidió explicaciones en una nota interna al Residente General en Túnez
para desmentir estas declaraciones. Pero esta nota
interna fue recibida el 1 de septiembre de 1939 y en ese preciso momento las
prioridades de Francia se centraban en la invasión de Polonia por parte de las
tropas alemanas, iniciándose la II Guerra Mundial. Es evidente que la situación
de los marinos españoles en Túnez pasó a un segundo plano cuando no al olvido. Victoria
Fernández Díaz Fuentes : Centre des Archives Diplomatiques de Nantes (CADN), 2MI- 562, 2MI-563 y 2MI-565. Diarios del suboficial Manuel Pedreiro. Diarios del suboficial Gonzalo Díaz Reinante Testimonio del teniente de navío José Fernández Navarro Periódico “Le Peuple”, 16 Août 1939, aportado por Ahmed Azib |




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