jueves, 18 de junio de 2020

La libreta de Eleuterio Sanz




Esta es la libreta que le dieron a Eleuterio Sanz Álvarez para tomar apuntes en las clases de la Escuela de Marineros Especialistas en Artillería de Marín en 1930. Iba a cumplir 18 años y ya hacía dos que estaba en la Marina. 

Apuntes de la libreta


Siguió estudiando 2 años más para ser telemetrista de telémetros de coincidencia. En 1934 pasó a ser alumno de la Escuela de Submarinos. Fue declarado apto y destinado al C-4.

Apuntes de la libreta


Como Eleuterio debía ser buen estudiante se sacó paralelamente el título de practicante y en octubre de 1936 fue nombrado auxiliar de Sanidad de la Armada provisional, en momentos en que faltaba cruelmente personal sanitario. 

Apuntes de la libreta

Al finalizar la guerra se exilió a Túnez y fue internado en el campo de concentración de Meheri-Zebbeus. Debía ser considerado “indeseable” ya que las autoridades francesas lo mandaron a la 7ª Compañía de Castigo a Gabès, en Túnez. En junio de 1940 fueron enviados a Argelia y sus terribles campos. Después de la liberación de los campos de Argelia volvió a Túnez en el verano de 1943. 



En 1955 lo encontramos en un barco llamado “Italia” que había salido de Le Havre y que atracó en Nueva York. ¿Tenía a algún familiar allí? ¿En qué trabajaría un telemetrista, especialista en submarinos y practicante? Falleció en Nueva York en 1995. Eleuterio Sanz había nacido en Olmillos de Castro, Zamora. Este cuaderno estaba en una librería de viejo.


Victoria Fernández Díaz

sábado, 28 de marzo de 2020

La Marina Republicana





(1) "...Es evidente el mérito de los marinos (marineros y subalternos), la mayoría de los cuales, antes de que comenzara la sublevación y durante el transcurso de la lucha, mostraron su lealtad al Gobierno republicano. Probando tener la suficiente madurez, no siguiendo a los oficiales fascistas sublevados. Algunos oficiales también permanecieron leales a la República y es justo decir por nuestra parte que de ellos salieron posteriormente magníficos combatientes de la República".

"...La salida al mar y el hundimiento del crucero Baleares en marzo de 1938, cuando la superioridad de fuerzas era incuestionable a favor de los rebeldes, sirve como evidencia de ello, así como el combate, en condiciones desesperadas, del destructor José Luís Díez a finales de diciembre de 1938. Tras el internamiento del destructor por los británicos, los tripulantes pidieron volver a la España republicana para continuar la lucha". (...)

"La Marina republicana desde los primeros días de la guerra se enfrentó a grandes dificultades con relación a las deficiencias de material y liderazgo cualificado. Sin embargo la Marina demostró extraordinaria energía para superar estas deficiencias y desarrollar acciones navales". 

"Esta evidencia se demostró en los primeros meses de la guerra cuando la Marina Republicana, desde el 18 de julio al 13 de octubre de 1936, permaneció casi sin interrupción en el mar, atendiendo a todos los a todos los posibles peligros, combatiendo a los rebeldes en la zona de Gibraltar  y en el norte de España. La Marina Republicana manifestó esta fuerza una y otra vez, solventando el vital e importante problema de asegurar las comunicaciones marítimas entre la República española y otros países". 

"Cuando los rebeldes, junto con las flotas italiana y alemana, que se les habían unido y actuaron durante toda la guerra a su lado, comenzaron a ser más numeras que la Marina republicana. La Flota se vio obligada necesariamente a limitar sus acciones. No obstante, los mandos navales republicanos resolvieron con éxito el problema al que se enfrentaban en 1937, asegurando las comunicaciones, defendiendo las costas y periódicamente atacando la costa enemiga".  

"En 1938, la actuación de los rebeldes mejoró, al incrementar las flotas italiana y alemana su ayuda. Después de la caída de Málaga y sobre todo tras la división del territorio republicano en dos partes en marzo-abril de 1938, las condiciones geográficas para la Marina republicana se volvieron muy desfavorables. Sin embargo, en este periodo de guerra, su actividad continuó. Los buques zarpaban para llevar a cabo ataques nocturnos contra los cruceros enemigos y escoltar convoys bajo la amenaza de encontrarse con las fuerzas de primera línea enemigas".  

"Todo esto indica que la Marina republicana española, incluso en los días más oscuros de la guerra, cuando estaba más necesitada de bases, con carencia de combustibles y suministros  y enfrentándose a unas fuerzas enemigas muy superiores, intentó de todas las formas posibles luchar contra el fascismo".

"Esto fue debido al mérito personal de la marina. El heroísmo fue probado sin la menor duda. Los marinos cumplieron con su deber honorablemente".



(1) Estas son las reflexiones del historiador americanos Willard C. Frank, Jr sobre la marina republicana en su libro Marinos soviéticos con la Flota Republicana durante la Guerra Civil, pp 112-114. Escribió sobre todo en inglés sobre temas de marina y por eso es poco conocido aquí. Entre otros tiene:

FRANK, Willard C., (1969) Sea power, politics and the outset of the Spanish War, 1936, Universidad de Pittssburg, reeditada en 1985. 
FRANK, Willard C., (1975). “Adios Canarias”, Warship International, 2. (en inglés)
FRANK, Willard C., (1977). “La bandera republicana dominó el mar” en Historia 16, 20, 
FRANK, Willard C., (1999). “Submarinos republicanos españoles bajo mando soviético”, Revista de Historia Naval, 64 
FRANK, Willard C., (2009). Marinos soviéticos con la Flota Republicana durante la Guerra Civil. Cartagena: Divum & Mare.
FRANK, Willard C., (2009). “¿Un peso muerto o una fuerza frustrada? Las dificultades estratégicas de la marina republicana durante la guerra civil, 1936-1939”, Revista de Historia Naval, 105., 7 – 38.


Con más de 40 años buceando en los principales archivos que se refieren a la marina, rastreó la historia de la operación «Úrsula» en los archivos alemanes, documentando el hundimiento del submarino C-3 en diciembre de 1936 frente a las costas de Málaga por un torpedo alemán en lo que fue la primera acción de la Marina de guerra de Hitler (ver el documental "Operación Úrsula").





domingo, 29 de diciembre de 2019

Antonio CORTEJOSA VALLEJO, un héroe

En Ferrol en 1928 (Archivo Giacomo Cortejosa)



La Armada republicana contó con muchos héroes durante la guerra. Héroes desconocidos que fueron perseguidos con penas de muerte en España. Antonio Cortejosa Vallejofue uno de ellos. Fue un héroe en el crucero “Libertad”, en la resistencia italiana y en la Liberación de Italia. 

En 1936, Antonio Cortejosa era cabo radiotelegrafista en el “Libertad”, compañero de confianza de Benjamín Balboa en este buque.

Cuando comenzó la sublevación el 18 de julio, el “Libertad” estaba en Ferrol y recibió la orden del Gobierno de bajar hacia el sur para impedir el paso de las tropas sublevadas a la península.

En esos momentos dramáticos en los que se tambaleaba la República, Benjamín Balboa, desde Ciudad Lineal, fue el que contactó con los cabos radiotelegrafistas de los buques de la Flota para parar la sublevación aunque hubiera que arrebatarles el mando a los oficiales facciosos. Empezó por el “Libertad”. Antonio Cortejosa, junto al cabo radio Fernando Pérez Méndez, trasmitió los mensajes de Balboa a los miembros de la dotación más concienciados, leales a la República. El papel de Antonio, fue fundamental para impedir que el “Libertad” se pusiera a las órdenes de los rebeldes. En ello se jugó la vida, junto a todos los cabos y marineros que tomaron el buque para ponerlo al servicio de la República. Fue Antonio Cortejosa (1)  el que, por fin, pudo telegrafiar a Madrid: “Jefes y oficiales fascistas detenidos. Dotación tomó mando del buque. Necesitamos petróleo. Esperamos  instrucciones. Viva la República!”.

En aquel momento Antonio tenía 24 años. Era de San Fernando y había ingresado en la Armada con 16 años como aprendiz marinero en el Buque Escuela Nautilus. Se especializó en radiotelegrafía y, siguiendo los cursos y pasando los exámenes necesarios, llegó a ser cabo radiotelegrafista. En 1937 fue promovido auxiliar alumno radiotelegrafista.

Cuando llegaron los tristes días de marzo de 1939 salió de España con la escuadra a bordo del “Ulloa”, terminando su aventura marinera en Bizerta, Túnez. Como todos, fue internado en el campo de Meheri Zebbeus. Más tarde lo desplazaron a otros campos de trabajos forzados.

En noviembre de 1942, cuando los aliados invadieron y liberaron el norte de África, oficiales ingleses y americanos recorrieron los campos en Túnez buscando gente preparada y dispuesta a seguir luchando contra el fascismo. Antonio Cortejosa fue uno de los voluntarios. 

Marchó a Argelia a entrenarse para la guerrilla y así es cómo entró en el servicio secreto aliado para seguir combatiendo a los fascistas italianos de Mussolini. Fue enviado a Italia en un avión francés Alifax y lanzado en paracaídas detrás de las líneas alemanas para mantener la conexión radiotelegráfica entre las fuerzas de la Resistencia italiana y los aliados en el Mediterráneo. Se incorporó a los Partisanos en la provincia de Treviso. 




Trabajaba bajo una identidad falsa por si era apresado: era Giacomo Razana, italiano de Cagliari, brigadista internacional en la guerra española. Colaboró en la misión “Margot-Hollis” del servicio de información estadounidense, realizando peligrosas misiones hasta la Liberación de Venecia, el 29 de abril de 1945 como miembro del Corpo Voluntari Della Libertà. 



Terminada la IIª Guerra Mundial, mientras que en España aún se le  buscaba por delito de rebelión militar (2), en Italia se le otorgaba la Cruz de Guerra al Valor Militar, como a un héroe.



Como les ocurrió a los exiliados, se reinventó la vida en Italia. Allí se casó con Virginia Isetta, compañera de la clandestinidad, tuvo dos hijos y, ya con nacionalidad italiana, se atrevió a volver a España en 1960 para abrazar, por fin, a su familia. El primer viaje fue difícil. Después de 4 días de carretera en su Fiat, a pocos kilómetros de su tierra, las manos le empezaron a temblar y tuvo que parar el coche en el arcén. No podía seguir, le podía la emoción. Tuvo que venir de San Fernando un cuñado para hacerse cargo del coche y acompañarlo en ese primer encuentro, tan deseado, tan añorado, tan ansiado. 


Notas
(1) Anotación a mano del auxiliar alumno de artillería Manuel Pedreiro Pita en la pequeña ficha que hizo sobre Antonio Cortejosa. 
(2) En la causa 557/1939, se le acusa de que “incitó a la rebelión, propalando las noticias de la radio. Obligó al personal armarse y tomó parte en detención oficiales”.

Numerosos autores citan a Antonio Cortejosa como, por ejemplo,  Manuel D. Benavides. (1976). La escuadra la mandan los cabos, México D. F.: Technotilan. 1944. Reeditado en México: Roca, p76/77; Daniel Sueiro. (1983). La flota es roja. Papel clave del radiotelegrafista Benjamín Balboa en julio de 1936. Barcelona: Argos-Vergara, (Reeditado en 2009), p. 130; José Cervera Pery. (1978). Alzamiento y revolución en la Marina, p.358; etc.