El 7 de marzo de 1939, hacia las
8h de la mañana, 4.093 marinos, civiles, guardias de asalto y algunos
carabineros llegaron a bordo de la flota republicana ante el puerto de Bizerta.
A partir del 12 de marzo, desembarcaron por tandas a los refugiados.
Desde los muelles hasta el tren que debía llevarlos hasta Maknassy, un cordón
de soldados senegaleses, gendarmes y pelotones de la Garde Republicaine Mobile los controlaban. En la estación de
Ferryville fueron encerrados en vagones para el transporte de animales. Así pasaban
un día con su noche, sin agua, sin mantas, teniendo que hacer sus necesidades
en los mismos vagones ya que no había paradas. Los mandaron a 400 kms de
Bizerta, al pueblo de Maknassy desde donde tuvieron que recorrer a pie los ocho
últimos kilómetros hasta su destino final: Meheri Zebbeus.
El campo de concentración de Meheri Zebbeus
era un conjunto de construcciones de mampostería rodeado de alambradas, vigilado
por policía rural tunecina y unos 120 guardias móviles. Había sido una especie
de poblado construido en torno a una antigua mina de fosfato de cal a orillas
del desierto. A un lado había casas rodeadas por unos cuantos eucaliptos
pequeños y polvorientos. En medio de una explanada, una iglesia que hará las
funciones de enfermería. Una vaguada cruzaba el campamento y, al otro lado,
sobre un repecho, hileras de casitas, más modestas, que habían sido el
alojamiento de los mineros. Las salidas y entradas por la única puerta abierta
en la alambrada estaban muy controladas, aunque en realidad no había a dónde ir
en medio de un erial. Fuera del campo montaban guardia armada los spahis y los guardias móviles día y noche.
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Meheri Zebbeus actualmente.(https://www.facebook.com/Mahari-Jabbas-530960197033308/) |
Según las autoridades francesas
las instalaciones gozaban de agua y electricidad. En realidad, las
instalaciones de agua estaban cerradas e inutilizadas. No había luz eléctrica,
no había y letrinas para 4000 personas. Fueron
“alojados en casas que están a punto de
caerse, sin puertas ni ventanas”. Dentro, no había nada, ni un solo mueble.
Para dormir, unas pacas de paja que cambiaban una vez al mes. Se amontonaban de
12 a 20 hombres por cuarto.
Los propios marinos tuvieron que
arreglar la instalación eléctrica, cavar zanjas para las letrinas, reparar los
motores y bombas de un pozo que había a unos cuantos kilómetros del campo para
obtener un poco de agua para beber. Para lavarse, de momento, nada.
Según les dijeron las
autoridades francesas, cada marino tenía derecho a la ración de un militar
francés, pero no era cierto. Sabemos, por los
archivos, que les fueron asignados 4 francos por hombre y día, lo cual era
insuficiente para hombres que estaban haciendo trabajos pesados de reparación,
acondicionamiento, carpintería, etc. En realidad, según los recuerdos de los marinos, la comida
era escasísima y mala: fundamentalmente agua caliente con habichuelas o garbanzos
negros, incomestibles, y algún hueso de camello. El pan tenía yeso y plomo para
que pesara más. Esto ocasionaba problemas de salud y los médicos españoles
denunciaron formalmente esta situación. Se pasaba hambre.
No se les proporcionó nada, ni
mantas, ni platos, ni cubiertos, ni jabón, ni cuchillas de afeitar. Nada. Como
no todos habían traído cuchara y plato del barco, al principio, tenían que
esperar a que unos comieran para que les pasasen los artilugios.
Desde la primera noche aparecieron
los piojos que ya no los abandonaron hasta la liberación. Las moscas eran una
plaga. Jamás habían visto tantas, ni tan tenaces. Con el tiempo, los marinos
aprendieron a cazar camaleones y a tenerlos de animales de compañía y
cazamoscas. Además, el campo estaba infestado de tarántulas, escorpiones y
culebras. Más de uno fue llevado a la enfermería para inyectarle un antídoto
contra el veneno. También tuvieron que convivir «con una compañía de ratas» que, al parecer, alguno consiguió
amaestrar.
El marinero mallorquín Antonio Pont
Cladera tenía 20 años y escribió a sus
tíos en Argentina contándoles lo que vivía: «todo para mí se ha vuelto un mar de tormentos y agudos martirios, es
tal el hambre que paso, calor, mal dormir, preocupaciones, que hay momentos que
no sé lo que me digo. Tío, (…) nunca creí llegar al extremo este, estoy
convencido que ya no
existe humanidad, nosotros que hemos luchado por una causa justa y noble y
después de millones de traiciones por las naciones que dicen llamarse
demócratas nos llevaron al caos de perder la guerra, y no conformes con esto
(…) nos mandan a un campo de concentración a que terminemos de morirnos de asco
y desprecio».
Fuentes: Centre des
Archives diplomatiques de Nantes (CADN). Fonds de la résidence française en
Tunisie. 1º
versement. Articles 2186-2187.
Testimonios de los
marinos Daniel Díaz Roldán, Alfredo Martí Vallès, Felipe Noguerol Otero, Manuel Pedreiro Pita,
Antonio Pont Cladera.
Bibliografía: ALEYA SGHAIER, Amira-, “Les
réfugiés espagnols républicains en Tunisie en 1939” in Le mouvement social n°181, 4/1997, p. 31-52 ; FERNÁNDEZ DÍAZ
Victoria, El Exilio de los marinos republicanos, Valencia: Universitat
de València, 2009; GAFSI, Abdelhakîm, “La situación de los refugiados
españoles en Túnez entre el 4 de febrero de 1939 y el 18 de julio de 1940,
según unos documentos de archivos del Gobierno tunecino” in Almenara, vol. 10, Madrid 1976-1977, p.
94 y ss; GAFSI, Abdelhakîm, «De Cartagena a Bizerta. Prolongaciones tunecinas
de la Guerra Civil española (1936-1939)» in Anales
de Historia Contemporánea nº 2, Murcia, 1983, pp. 251-261; SANTIAGO Lucio y
otros, Internamiento y resistencia de los
Republicanos españoles en África del Norte durante la segunda guerra Mundial,
Sant Cugat del Vallès (Barcelona): autoedición, 1981; YAZIDI, Bechir, El exilio republicano en Túnez, Ferrol:
Editorial Embora, 2008.
mrci
ResponderEliminarmerci
ResponderEliminarMi padre creo que estuvo en Bizerta, en el Méndez Núñez, como fogonero.
ResponderEliminarCómo se llamaba tu padre?
EliminarBusco noticias de Jose fernandez vazquez de Soutomaior
ResponderEliminarMándame un mensaje por el correo electrónico
ResponderEliminarPor favor cual es el correo??
EliminarEstá al final de la columna de la derecha. Si quieres contectame por privado
ResponderEliminarMi abuelo llegó en el Miguel de Cervantes, Antonio Varela Cabalo , no se tienen algún dato o documento que le mencione
ResponderEliminarBusco datos sobre mi abuelo que llegó en el Miguel de Cervantes , Antonio Varela Cabalo , me gustaría saber más sobre ese periodo de su exilio, pues ya falleció
ResponderEliminarGracias
Hola, no tengo nada de tu abuelo en mi base de datos. Si quieres, mándame tu correo electrónico (no lo haré público) y así si encuentro algo más adelante, te lo mando y comento. Un abrazo.
EliminarEncontré una lista donde figura tu abuelo en Kasserine en 1939. Si me das alguna dirección, te lo mando. Un abrazo
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarHola: mi padre Sebastián Sánchez Gutiérrez fue uno de los prisioneros en el campo de concentración. Estuvo en el Méndez Núñez. Me gustaría saber datos sobre los fusilamientos con los que ejecutaban a los presos por orden alfabetico; según contaba mi padre. Muchas gracias. Antonio Sánchez.
ResponderEliminarEscríbeme a mi correo y hablamos: victoriafernandezdiaz@gmail.com
ResponderEliminarAntonio, mándame tu correo porque si no, no puedo contestarte directamente.
ResponderEliminarBuenas noches. Mi bisabuelo estuvo embarcado en el Lepanto y desapareció después de ser llevado a un campo de concentración. Su nombre era Ginés Vera García
ResponderEliminarBuenas noches Víctor. Tu bisabuelo Ginés Vera García era cabo fogonero y fue promocionado Auxiliar Alumno de Máquinas (D.O. nº298, 13/12/1937). Escalafonado provisionalmente como Auxiliar Alumno de Máquinas (D.O. nº 62, 14/03/1938). Fue acusado en la causa abierta 204/1939 de que “con anterioridad al Movimiento hacía propaganda roja a bordo del Lepanto" y fue acusado por el barbero del Lepanto, Pedro Tárraga García, de tomar parte activa en la toma del barco. Ésta es la información que tengo. Por ahora no me consta que estuviera en Túnez. Aún hay listas parciales que vaciar. Si quieres mándame tu correo y si encuentro algo te lo hago llegar. Mi correo: victoriafernandezdiaz@gmail. Un abrazo, Víctor
ResponderEliminarHola, llevo años tratando de saber algo de mi abuelo.
ResponderEliminarFlorentino Durán Loureiro, él iba como civil, mayordomo de la cámara de oficiales del Cervantes, sé que fue llevado a un campo
De concentración junto con los militares.
Salió de Ferrol (( La Coruña) con la República
Agradecería saber si figura su nombre,
Hola, tu abuelo llegó efectivamente a Bizerta, en Túnez, y fue llevado al campo de Meheri-Zebbeus. A primeros de abril, cuando fueron los franquistas a recoger los barcos prometieron una amnistía a todos aquellos que no tuvieran "las manos manchadas de sangre". La mitad lo creyó y volvieron a España en el "Marqués de Comillas". Fueron todos encerrados en el campo de Rota. Todos pasaron por juntas de clasificación y muchísimos fueron condenados. Más de 25 fueron fusilados. Otros fueron absueltos aunque luego tuvieron dificultades para encontrar trabajo. No sé en qué grupo estuvo tu abuelo, es decir, cómo le fue en España. No sé mucho más. Puedes escribirme a victoriafernandezdiaz@gmail.com
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