jueves, 22 de febrero de 2018

Francisco BAPTISTA FLORENZA, morir en Cádiz


En julio de 1936, Francisco Baptista Florenza era maquinista de cargo del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Por ser período vacacional, la nave estaba atracada en el Arsenal de la Carraca de San Fernando, en Cádiz. En el momento del golpe militar, el comandante del barco, el capitán de navío González-Aller, se adhirió a la sublevación e invitó a la tripulación a seguir su ejemplo. Francisco Baptista Florenza, junto con unos 15 o 20 miembros de la dotación, rechazó unirse a la rebelión y así lo manifestó. Todos ellos fueron desembarcados e internados en las dependencias militares de la Casería de Ossio de San Fernando. Entre agosto y septiembre fueron trasladados al penal de Cuatro Torres, dentro del Arsenal Militar de la Carraca y se les comunicó que iban a ser procesados por…rebelión militar.

Pero un día de octubre, sin juicio, sin sentencia, Francisco Baptista fue “elegido”, junto con otros dos compañeros maquinistas, Enrique Fernández García y Aquilino Pombo Ríos, para ser fusilado de madrugada por un pelotón de guardias civiles voluntarios en las tapias del cementerio.

Francisco Baptista Florenza murió con 31 años en la noche del 10 al 11 de octubre de 1936. 

Había ingresado en el cuerpo de maquinistas en 1925, con 20 años. Vivía en Ferrol, en el número 60 de la calle Canalejas. Estaba casado con Sara Torrente Márquez y tenían dos hijos, Mª Carmen de 6 años y Francisco de 4 años. En el momento del asesinato, la madre y los dos niños estaban en la casa de veraneo al otro lado de la ría. Se tuvieron que ir a Vigo, para esconderse en casa de una amiga de la madre, ya que los persiguieron, amedrentaron y amenazaron. No le concedieron pensión a su viuda y la familia sobrevivió en condiciones muy precarias.

Estos niños, hoy mayores, no saben aún dónde está enterrado su padre. 

En la actualidad, se están abriendo fosas en el cementerio de San Fernando de Cádiz y, quizás, un día, puedan dar sepultura digna a su padre.

En la Causa 156/36 –sin sentencia, obviamente- que se le abrió a Francisco Baptista Florenza consta su único delito: manifestar al comandante de ElCano que no colaboraría con el Glorioso Movimiento Nacional.

Ésta es la justicia que podían esperar los que no pudieron marchar al exilio.


Gracias a Nena y a Pin por prestarme su voz.

Fuentes:
CASADO MONTADO (1992) José, Trigo tronzado. Crónicas silenciadas y comentarios, San Fernando (Cádiz): autor.
DOMINGUEZ PÉREZ, Alicia (2014) El verano que trajo un largo invierno, Cádiz: Quorum, Reeditado en 2011.
VEGA BLASCO, Antonio de la (2009) El Cuerpo de Maquinistas de la Armada (1850-1950), Madrid: Ministerio de defensa