martes, 9 de octubre de 2018

La “Parcela X”

Cementerio de los Remedios de Cartagena, 28 de septiembre 2018


Al día siguiente de La ocupación de Cartagena, el 31 de marzo, se desencadenó “una terrible represión cuya crueldad, duración e intensidad resulta […] difícil de concebir” (1). 

Inmediatamente, las autoridades de Marina, además de un Consejo de Guerra permanente pusieron en pie 57 juzgados instructores. La máquina represiva, bien rodada durante los años de guerra en la España franquista se puso en marcha, como una apisonadora y aplastaron a los republicanos y marinos que no pudieron escapar o no quisieron, ya que no eran conscientes de haber cometido ningún acto punible con pena de muerte. 

Los juicios sumarísimos se iniciaron apenas dos semanas después de la ocupación. 


El teniente Coronel de Máquinas Benito Sacaluga 




Con la misma celeridad se llevan a cabo las sentencias de muerte. Las primeras se ejecutan el 29 de abril, apenas un mes después de la ocupación de Cartagena.  Fueron los fusilamientos del teniente coronel maquinista Benito Sacaluga Rodríguez (2) y del auxiliar alumno de máquinas Juan Escobar Rodríguez, de Puerto de Mazarrón. Son los primeros de una larga lista de unas 180 ejecuciones que termina el 13 de enero de 1945 con un joven marinero de 19 años, Tomás Rubio Martínez. 


Durante 6 años, después de terminada la guerra, seguirán matando. 

Al principio, las ejecuciones se realizan en el muelle de Carbones del arsenal, con toda una siniestra parafernalia: asisten la guarnición de Infantería de Marina, los obreros de la Maestranza y una representación de los cuerpos de la Armada. Después, ante los cadáveres, desfilan todos al grito de «¡arriba España! ¡viva Franco!» (3). A partir de junio las ejecuciones se realizan en el campo de deportes del Arsenal. 

Cuando caen los cuerpos acribillados los cargan en una camioneta y los llevan al cementerio de Nuestra Señora de los Remedios de Cartagena. Durante los primeros meses los cuerpos de los ejecutados son echados a una fosa común, la llamada “parcela X”. Juan Escobar Rodríguez, el primer enterrado, lo fue en la fila 1, fosa 1 y Benito Sacaluga, en la fila 1, fosa 2 (4).  

A partir de julio, aproximadamente, algunas familias son avisadas y, cuando tenían posibilidades económicas para pagar un traslado y un entierro, pudieron dar digna sepultura a sus familiares. Esto, si el miedo no les atenazaba y les impedía personarse a reclamar el cadáver.

En esa fosa, la “parcela X”, quedaron 52 cadáveres. 

Tenemos las fotos de algunos de los ejecutados, en las que los vemos con la vida aún por delante. 


José Balboa López (Foto: Daniel Sueiro, La flota es roja)

El 29 de mayo, a las seis de la madrugada, fusilan a José Balboa López, hermano menor de Benjamín Balboa, el radiotelegrafista que, desde la Estación Radio de Ciudad Lineal, jugó un papel decisivo para abortar la sublevación en la Marina al avisar por radio a las tripulaciones de los buques de guerra el 18 de julio de 1936 a través de los radiotelegrafistas de cada buque. José era telegrafista también y había sido nombrado juez instructor de la Flota. Tenía 39 años y pertenecía a la masonería. Quedó sepultado en la fila 3, fosa 2 de la parcela X.


Antonio Sacristán Gallud (Cartagena Histórica nº10)

El 7 de junio es pasado por las armas el buzo de la Armada Antonio Sacristán Gallud. Nacido en Cartagena, tenía 28 años y había sido ayudante profesor en la Escuela de Buzos de Cartagena. Quedó enterrado en la fila 4, fosa 1 de la parcela X.


Alfonso Roca Cayuela (Foto archivo familia Roca)

La madrugada del 31 de julio fusilan al auxiliar alumno de máquinas Alfonso Roca. Tiene 40 años. Está casado y tiene tres hijos. Ha sido condecorado con la cruz de plata del Mérito naval por el rey Alfonso XIII. Ha dado la vuelta al mundo. Es inquieto, habla árabe, italiano y francés. 


Le acompañan ante el pelotón el auxiliar de la Maestranza, José Chico Cánovas y el fogonero Elías Marché Senac. El teniente de sanidad de la Armada, Román Piña Fuster, «observa cuánto acerca del particular está prevenido», complicada fórmula para indicar que han fallecido. Alfonso Roca Cayuela quedó en la fila 2, fosa 7 y José Chico Cánovas en la fosa 6.


Francisco Legaz Vivancos (Foto: Archivo de la familia Baños Legaz)


El 23 de diciembre ejecutan a Francisco Legaz Vivancos, auxiliar alumno electricista. Tiene 32 años, está casado. Ha estado embarcado en el destructor “José Luis Díez”. Cuando su padre se entera, dos días después, al llevarle la muda limpia, aterrado, vuelve a Las Palas, cerca de Fuente Álamo, a llevar la triste noticia. Francisco yace en la fila 1 de la fosa 6 de la parcela X.
Ya han perdido un hijo, Carlos, en el frente del Ebro y no saben dónde está enterrado. Su madre morirá sin saber dónde están enterrados sus dos hijos.



Sepultura en torno a 1969 (Archivo familiar V. Fernández Díaz)

En torno a 1945, los restos de la fosa común, llamada «parcela X», fueron desenterrados y sepultados bajo una lápida de mármol blanco con una inscripción cuanto menos sibilina: “Restos de los fallecidos por consecuencia de la última guerra. Años 1939 a 1945”. A esta tumba llevaban flores y afecto los familiares y los compañeros cuando volvieron del exilio.


Foto: Memoria Histórica de Cartagena 27-11-2010
El día 27 de noviembre 2010, la Asociación MEMORIA HISTÓRICA DE CARTAGENA, dignificó esta sepultura y puso una placa con los nombres de quienes se encuentran en ella, recordando que son “Caídos por la Libertad, fusilados por el Régimen franquista por su lealtad a la República Española”. 


SEPULTADOS EN LA LLAMADA “PARCELA X”

José ABENZA MOLINA, nacido en Puebla de Mula, Cabo Fogonero, fusilado el 15/06/1939.

Tomás ALAMOS MARTÍNEZ, nacido en Puerto de Mazarrón en 1910, Sargento Infantería, Marina procedente milicias, fusilado el           01/06/1939 con 29 años. Acusado de ser de la CNT.

Félix ALCARÁZ MARTÍNEZ, nacido en Cartagena en 1894, Operario de la Maestranza, fusilado el 06/11/1939 con 45 años.

Pedro ALIFA GALVACHE, nacido en Cartagena en 1905,  Auxiliar Alumno Torpedos y Electricidad, fusilado el 15/06/1939 con 34 años.                                                                                           
Andrés AYALA MOLINA, nacido en Cartagena en 1890, casado, Fogonero, fusilado el 08/05/1939 con 49 años.

José BALBOA LÓPEZ, nacido en 1900, Oficial 3º radio/juez instructor en Málaga, fusilado el 29/05/1939 a los 39 años.

José BAÑOS ROS, nacido en Murcia en 1907, Auxiliar Alumno Naval, fusilado el 15/06/1939 a los 32 años.

Antonio BARREIRO CARO, nacido en 1913, soltero, Cabo Electricista, fusilado el 13/06/1939 a los 26 años.         

Antonio BARRERA RODRÍGUEZ, nacido en San Fernando, Cádiz, en 1885, Capitán Maquinista, fusilado el 29/07/1939 a los 54 años.                        ,             

José BELTRÁN BATALLER, nacido en 1891, casado, Auxiliar Infantería Marina retirado,    fusilado el 11/12/1939   a los 48 años.    

Isidoro CARRASCO MARTÍNEZ,  natural de San Javier, Murcia, Carpintero, fusilado el 8/11/1939.

Manuel CASAL PITA, casado, Cabo Fogonero, fusilado el 06/11/1939                                                     

Juan CEGARRA HERMOSO, nacido en La Unión en 1906, Sargento Infant. Marina. Músico, fusilado el 01/06/1939.           

José CHICO CANOVAS, nacido en la provincia de Murcia en 1904, Auxiliar de la Maestranza. Fusilado el 31/06/1939         a los 35 años.

Rafael COLMENA GARCÍA, nacido en Cartagena en 1903, Operario Maestranza, fusilado en 08/05/1939 a los 36 años.

Juan ESCOBAR RODRIGUEZ, nacido en   Puerto de Mazarrón en 1894, casado, Auxiliar alumno Máquinas. Fusilado el 29/04/1939 con               44 años .

Manuel FERNÁNDEZ RODRIGUEZ, operario Maestranza, fusilado el 02/06/1939.               

Ceferino FERRO LÓPEZ, nacido en Orense en 1857, vecino de Cartagena, Capitán Infantería de Marina retirado , fusilado el 06/11/1939 a los 82 años.

Alfonso GALLEGO BLAZQUEZ, nacido en Mazarrón en 1912, casado, Marinero, fusilado el 11/11/1939 a los 27 años.

Vicente GÁLVEZ PASTOR, nacido en Orihuela, Alicante en 1916, soltero, Marinero, fusilado el 22/04/1940 a los 24 años.

Francisco GARCIA PASTOR, vecino de La Unión, Marinero Practicante, fusilado el 01/06/1939.
José GARCÍA PÉREZ, natural de San Javier, Murcia, Fogonero preferente. Fusilado el 15/01/1940.             

Juan GARCÍA SALAZAR, nacido en Almería en 1911, Auxiliar Alumno Naval, fusilado el 26/05/1939 a los 28 años.

Antonio GILABERT ESTEVAN, natural de Cartagena, casado, Operario Maestranza. Fusilado el 08/05/1939.

Vicente GIMENEZ CUENCA, Fogonero, fusilado el 15/06/1939.

Ramón GONZÁLEZ FRAGA, nacido en La Coruña en 1896, casado, Oficial Buzo. Fusilado el 11/12/1939 a los 43 años.

José GONZÁLEZ PAADIN, nacido en Ferrol en 1912. Auxiliar Alumno Artillería. Fusilado el 11/11/1939 a los 27 años.

José GRANADOS MARTÍNEZ, Carpintero. Acusado de ser de la CNT. Fusilado el 08/11/1939.        

Manuel HERNÁNDEZ SOTO, natural de Cartagena, casado, Operario Maestranza, pintor. Fusilado el 08/05/1939                                                                               

José LANZÓN LÓPEZ, natural de Cartagena. Operario Maestranza, casado. Acusado de ser de la CNT. Fusilado 01/05/1939.

Francisco LEGAZ VIVANCOS, natural de Cartagena 1908, casado. Auxiliar Alumno Electricista-torpedista. Fusilado el 23/12/1939 a los 32 años.

Bautista LÓPEZ FERRER, nacido en Castellón en 1917. Casado. Marinero chófer. Fusilado el 01/05/1939 a los 22 años.

Manuel LÓPEZ RUIZ, nacido en Melilla en 1915. Marinero chofer. Acusado de ser de la CNT. Fusilado el 27/05/1939 a los 24 años.

Miguel MARÍN OLIVO (OLMO), Marinero carpintero. Fusilado el 15/06/1939.

Juan MARTÍNEZ GALLARDO, nacido en Cartagena en 1890. Fogonero preferente. Fusilado el 11/07/1919 a los 49 años.

José MARTÍNEZ LORENTE, Fogonero preferente , fusilado el 04/11/1939.

Eleuterio MARTÍNEZ ORTIZ, nacido en 1906. Casado. Fogonero preferente. Fusilado el 23/12/1939 con 31 años.

Ángel MULA SILES, Fogonero, fusilado el 15/06/1939.

Pablo OCHOA PÉREZ, nacido en Pontevedra en 1910, casado. Auxiliar Alumno Artillería. Fusilado el 09/12/1939 a los 29 años.             

Adolfo PAGÁN MARTÍNEZ, Auxiliar de Máquinas. Fusilado el 15/06/1939.

Antonio PAREDES ZAMORA, Fogonero preferente. Fusilado el 15/06/1939.

Benito PEDRAJA BUSTIO, Marinero. Fusilado el 06/11/1939.

Epifanio PÉREZ ALCARAZ, Marinero. Fusilado el 06/11/1939.
Agustín RIVAS GOMEZ, nacido en Laredo, Cantabria, en 1911. Auxiliar Alumno Naval. Fusilado el 1/06/1939 a los 28 años.

Alfonso ROCA CAYUELA, nacido en Fuente Álamo en 1899, casado, 3 hijos. Auxiliar Alumno Máquinas. Acusado de ser del PCE. Fusilado el 31/06/1939 a los 40 años.  

Juan RODRÍGUEZ DÍAZ, nacido en Almería en 1913, casado. Teniente Infantería Marina. Fusilado el 13/11/1939 a los 26 años.

Pascual RUBIO MARTÍNEZ, nacido en Priego en 1891, casado. Auxiliar Alumno Máquinas. Fusilado el 13/06/1939  a los 48 años.

Benito SACALUGA RODRÍGUEZ, nacido en Cádiz en 1881, casado, 9 hijos. Teniente Coronel Máquinas. Fusilado el 29/04/1939 a los 58 años.

Antonio SACRISTÁN GALLUD, nacido en Cartagena en 1911. Auxiliar 2º. Buzo. Fusilado el 07/06/1939 a los 28 años.

Juan URCULO NUÑEZ, nacido en 1917, casado. Marinero. Fusilado el 11/12/1939 a los 27 años.

Matías VEGA CAPARROS, nacido en Málaga en 1915, soltero. Marinero Fogonero. Fusilado el 27/05/1939 a los 24 años.

Melchor VIDAL GUERIGUEL, Operario Construcciones Navales, Fusilado el 13/03/1940.




(1) Pedro María EGEA BRUNO, La represión franquista en Cartagena (1939-1945), Cartagena, Novograf, 1987, p. 41. Reeditado por Ediciones Espuela de Plata, 2006. Libro fundamental.
(2) ver el excelente e imprescindible Blog de su nieto Benito Sacaluga: https://benitosacalugarodriguez.blogspot.com/
(3) Cartagena Nueva, 29/04/1939.
(4) Información sobre la parcela X aportada por Salvadora Roca, nieta de Alfonso Roca Cayuela, que lo estuvo investigando en torno a 2002.



viernes, 24 de agosto de 2018

BURDEOS, PUERTO DE EXILIADOS


Fachada de la Antigua Compagnie Générale Transatlantique en Burdeos.


En Burdeos hay una Ruta Republicana que se inicia en el nº 1 del cours Xavier Arnozan, al lado de los muelles del Garona, el río que atraviesa la ciudad. Allí tenía su sede la Antigua Compagnie Générale Transatlantique que fundaron los hermanos Péreire en 1855.

En Burdeos se inició para muchos exiliados republicanos la travesía hacia las tierras más acogedoras de México, Chile, Argentina, o República Dominicana a bordo del “Cuba”, el “Mexique”, el “Formose”, el “De La Salle”, el “Ipanema”, el “Groix” o el “Winnipeg” que salieron del puerto fluvial de Pauillac, a unos 60 km al norte de Burdeos. De estas orillas partieron marinos como, por ejemplo, el auxiliar alumno naval Lucas Amil Mosquera, el auxiliar maquinista Guillermo Aneiros Monday, el teniente de navío de la Reserva Naval Fernando Dicenta Alonso, el auxiliar de sanidad Benito Dopico Ferreiro, el auxiliar alumno naval Andrés García Gabín, el auxiliar alumno naval, comandante de la lancha 41, Juan Gómez Monteagudo, el capitán de corbeta de la Reserva Naval Esteban Hernandorena Zuriaga, el auxiliar alumno naval Francisco López Rico, el capitán maquinista Francisco Naves Ruiz, el teniente médico Miguel Nieto Caicedo, el capitán maquinista de la Reserva Naval Juan Manuel Ordorica González, el auxiliar naval, comandante del guardacostas V-5, Juan Pena Losada, el teniente maquinista Antonio Rey Puebla y el oficial naval Antonio Yañez Piñeiro.

Tras la fachada, adornada por las proas de dos buques de la antigua empresa naviera, trabajaba entonces la Compañía marítima francesa France-Navigation. Había sido creada por el Partido Comunista francés y la Internacional Comunista, en abril de 1937, para ayudar a la España en guerra a eludir la “no intervención” de los países supuestamente aliados. France-Navigation llegó a tener 24 buques y se convirtió en la cuarta compañía comercial francesa. Oficialmente era una naviera con líneas entre puertos del sur de Francia y Argelia o Túnez. Tras esta fachada, se disimulaba una red de tráfico de víveres, armas y municiones entre la URSS y la España republicana. Embarcaban suministros y armamentos en el puerto ruso de Moursmank, en el Mar de Barents y los depositaban en discretos puertos de la costa atlántica francesa, desde donde eran enviados por medios terrestres hasta España, gracias a una red de militantes y simpatizantes franceses, solidarios con la causa republicana.

A esta naviera pertenecía el mítico “Winnipeg” que llevó más de 2000 refugiados republicanos a Chile.  

Placa en el nº53 del Quai Richelieu recordando la muerte de Pablo Sánchez

En esta ruta republicana también hay una parada frente al Puente de Piedra, el primero que tuvo Burdeos, en 1822. En el momento de la Liberación, la 3ª brigada de guerrilleros de las FFI (Fuerzas Francesas del Interior) fue una de las primeras que entró en la ciudad, el 24 de agosto de 1944. El puente estaba minado por explosivos colocados por las tropas alemanas, para dificultar el avance aliado. Pablo Sánchez, miembro de esta brigada, fue desarmándolos hasta que un franco tirador alemán lo abatió, cerca de la orilla, frente a la puerta de Bourgogne. Pablo Sánchez salvó el puente de Burdeos. Miles de personas asistieron a su entierro el 30 de septiembre de 1944.  La Junta de Liberación Española le puso una placa en el Quai Richelieu. Pero cuando se trató de reconocerlo como un combatiente por la libertad, el “Office nacional des anciens combattants” se negó a otorgarle la mención “Muerto por Francia” puesto que…no era francés. ¿Por qué había muerto Pablo Sánchez? ¿Por España, por Francia, por la Libertad, … por nada?

El empeño de un comité de apoyo y de Asociaciones de antiguos combatientes consiguió que 70 años después, el 27 de agosto de 2014, pudieran rendirle un homenaje reconociéndole oficialmente su importante papel durante la liberación de Burdeos.

¡Qué difícil es morir por la Libertad!



Para saber más:
ORTIZ, Jean et NICOLAS, Marielle, (2011). De Madrid à Valparaíso - Neruda et le Winnipeg, Atlantica-Séguier.
Sud-Ouest, 08/10/2014 « Bordeaux : Pablo Sanchez reconnu "mort pour la France" ». Accesible en:  https://www.sudouest.fr/2014/10/08/bordeaux-pablo-sanchez-reconnu-mort-pour-la-france-1697406-2780.php
Instituto Cervantes de Burdeos. Ruta Republicana. Accesible en:
http://burdeos.rutascervantes.com/rutas/rutas-tematicas/republicanos/

domingo, 8 de julio de 2018

Francisco PUIG, morir en Kasserine

Francisco Puig y su hija en Cartagena en 1937. Archivo familia Uris Puig




La hija del Oficial Segundo Naval de la Reserva Naval, Francisco Puig  pasó toda su vida intentando saber qué había sido de su padre ...

... “sin obtener ningún resultado, por no saber dónde dirigirse ni a quien recurrir. [mi madre]Nos contaba como salió de Cartagena en 1939 con la escuadra republicana y que ya no supo más hasta que un día recibió una carta en la que un compañero de mi abuelo le comunicaba su muerte, el consuelo de contarle que le había acompañado en su destierro ofreciéndole su ayuda cuando la necesitaba” (1).

Francisco Puig era patrón de cabotaje, oficial segundo de la Reserva Naval durante la guerra ya que se puso al servicio de la República. Había nacido en Villajoyosa, Alicante, en 1881. Estaba casado con Josefa Mayor y tenía una hija.

A pesar de desconocer las penurias por las que tuvo que pasar y vivir en una época de represalias, mi madre siempre honró su memoria y siempre nos contó lo que recordaba sobra él, así nos hizo querer a alguien que desapareció”.

Mª Ángeles Uris me escribió allá por el 2010, al encontrar a su abuelo en el relato del “Exilio de los Marinos Republicanos”. Entre esas líneas comprendió realmente por dónde había pasado su abuelo. Decía: “pienso que sufrió muchísimo por defender sus ideales y aspirar a una vida mejor.

En los documentos que dan cuenta de su llegada a Bizerta, junto a 3500 marinos de la flota republicana y unos 500 civiles, se dice que bajó del “Miguel de Cervantes” el 12 de marzo de 1939 con “0 bulto”, es decir sin una maleta, un petate. Marcharon hacia lo desconocido con las manos vacías literalmente, con NADA.


“Es una pena que mi madre no lo haya podido saber, pero también pienso que su sufrimiento hubiera sido tremendo al conocer las penurias de la vida que tuvo que llevar desde 1939 al 1943 en su destierro. Mi madre en su desconocimiento pensaba y nos contaba que su padre llevaba una vida tranquila y apacible, lejos de ella, pero en un pueblo en donde se le quería y respetaba” (2).


Foto de Marc Almodóvar.

Hace unos días, Marc Almodóvar y un amigo se toparon con 15 tumbas en Kasserine. Tumbas saqueadas, rotas, olvidadas y abandonadas. Una de las pocas en que se puede leer el nombre es la de Francisco Puig. 

Foto Marc Almodóvar



Que emoción y alegría poder ver la tumba de mi abuelo. Pienso en mi madre que paso toda su vida queriendo saber dónde estaría enterrado su padre. Tanto fue así que aquí en el cementerio de mi pueblo junto a su esposa le puso su nombre y la referencia de que había muerto en Kasserine”(3).

Sueños cumplidos, tarde, demasiado tarde. 

En Kasserine fallecieron y fueron enterrados, al menos, 20 marinos republicanos.



(1) carta de Mª Ángeles Uris, nieta de Francisco Puig  del 28/10/2015 
(2) Carta de Mª Ángeles Uris, nieta de Francisco Puig del  25/10/2015 
(3) Carta de Mª Ángeles Uris, nieta de Francisco Puig del 06/07/2015

Ver también http://ctxt.es/es/20180704/Politica/20613/Santiiago-Alba-Rico-guerra-civil-Tunez-memoria-Republica-exiliados-politicos.htm


domingo, 27 de mayo de 2018

EVASIÓN


Como ya estaban reunidas todas las condiciones indispensables, no tardamos en poner a ejecución el proyecto de evasión, descabellado si lo había, pero no lo sabíamos aún bien. Pronto llegó “el día D”. Recuperamos una vieja maleta de madera que me iba a servir para transportar los libros de los que me costaba separarme (1)”.

Así empieza la primera evasión del campo de concentración de Meheri Zebbeus de los dos marinos Francisco Díaz Bueno y Alfonso Vázquez Fernández. Sin brújula, perdidos, cargados con la maldita maleta, pronto son capturados por unos “autóctonos” que los devuelven al campo y cobran una buena recompensa.  

En 1936 el gaditano Paco Díaz era, como se describe a sí mismo “de natural pacífico y optimista, vivía a mil codos de las contingencias políticas de mi país, con la ilusión puestas  en los próximos campeonatos de atletismo de la Marina, en los que pensaba participar como lanzador de disco (2)”. Además era “un enamorado de la mar, desde bien pequeño cuando desde las ventanas de la clase, en el liceo del Sagrado Corazón, veía los barquitos sobre la cinta azul del mar”. Su compañero de evasión y amigo era Alfonso Vázquez, “astur de buena cepa […] era un muchacho tranquilo, más bien cachazudo (3)”. Antes de la guerra eran cabo de electricidad el uno y cabo radiotelegrafista el segundo y se habían conocido en San Fernando, haciendo deporte y, particularmente, carreras de fondo.

La segunda evasión estuvo ya más preparada, abandonaron la maleta de libros y fue coronada por el éxito, tras muchas calamidades y casi morir de sed.



Estas memorias fueron escritas en 1987, cuando los años y la distancia habían ido creado, como es natural, una realidad menos dolorosa que se podía contar con humor y distanciamiento. Pero nos dice Paco, de cuando llegó a Oran: “se vivía al día y se comía, o cenaba, según las circunstancias. También dormir bajo techado planteaba problemas, en ciertos casos. Conozco a un exiliado que durante una semana durmió sentado en una silla, puesto que no había cama y el espacio era reducidísimo; pero, fuera, a la intemperie, se estaba peor y la policía te llevaba”.

Mil y una anécdotas recorren estas memorias que cuentan las correrías de dos marinos republicanos por tierras africanas.



(1) (3)  DIAZ, Francisco; VÁZQUEZ, M. Alfonso (2018) Evasión (Campo de Internamiento de Meheri-Zebbeus (Tunisie) 1939. Tabernes Blanques.  Valencia: L'Eixam Edicions
(2) DÍAZ, Francisco Victoria y derrota vinieron de la mar. 1936 – 1939. Mecanografiado. Archivo privado.





martes, 24 de abril de 2018

GERARDO RICO LÓPEZ, a Chile en el Winnipeg



Gerardo Rico López. Ficha personal. http://marinavasca.eu



Cuando Gerardo Rico López vio el Winnipeg, de casco “barrigón, negro y brillante, como una enorme ballena” (1), atracado en el puerto fluvial de Pouillac, junto al muelle de Trompeloup, respiró sin duda aliviado. No era un sueño, había realmente un barco de nombre alado que lo iba a sacar del infierno. Acababa de llegar, con otros 25 compañeros, marinos de la Armada, desde el campo de concentración de Meheri Zebbeus para partir a Chile. Ellos, que estaban confinados a orillas del desierto, los olvidados de todos, habían sido “reclamados” para ir al país andino. Las autoridades militares francesas les habían dado los permisos y, con el tiempo justo, partieron hasta Marsella y desde allí, en tren, hasta Burdeos. Ahora, para que la dicha fuera completa, Gerardo tenía que encontrar a su hermano, Fernando. Hacía meses que no se veían. Fernando Rico López, que había sido cabo de marinería en el Jaime I,  fue destinado a las flotillas de Cataluña y había salido de España en enero o febrero de 1939, con la Retirada. Había sido internado en el campo de Argelès-sur-Mer y luego en Le Bacarès.

En los muelles de Trompeloup, una riada de gente se cruzaba, se buscaba, se abrazaba, se reencontraba.

La operación Winnipeg había sido un empeño personal de Pablo Neruda. Con el apoyo del nuevo presidente de Chile, Pedro Aguirre Cerda, el poeta, a pesar de dificultades que parecían insalvables, organizó la salida de poco menos de 2.500 personas, salvándoles de los campos de concentración, de la II Guerra Mundial que se avecinaba, de la angustia y el desamparo. La voluntad de Pablo Neruda era llevarse a refugiados de todos los campos de Francia y su territorio y, efectivamente, ¡hasta se acordaron de Meheri Zebbeus! Otro empeño del poeta era que se pudieran reunir las familias dispersas por Francia y el norte de África. Y así fue, se pudieron reunir esposos, los hijos con sus padres o hermanos dispersos por Francia, Argelia y Túnez.


Winnipeg. https://es.wikipedia.org/wiki/Winnipeg

Gerardo Rico López había nacido en Neda y arrastraba tras de sí un largo periplo. En julio de 1936, en el momento del golpe militar, era cabo de artillería en Ferrol y estaba a bordo del acorazado España, en dique seco.  Quedó con las fuerzas sublevadas. Fue destinado al bou artillado Virgen del Carmen. Una noche de diciembre, en una salida de rutina, los cabos de artillería José Seoane Cortés y Francisco López Rico, junto al marinero José Santiago Pérez, decidieron aprovechar la oportunidad para hacerse con el barco y pasarse a la República. El cabo de artillería Gerardo Rico López y otro marinero, apellidado Gil, se adhirieron a la iniciativa. Echaron una manta por encima al comandante, lo ataron con cuerdas y llevaron el bou a Bilbao.

Gerardo siguió en el Virgen del Carmen que pasó a llamarse Donostia y formó parte de las Fuerzas Navales de Euskadi. Más tarde, en agosto de 1938, participó en lo que se llamó «la odisea del José Luis Díez», formando parte de la tripulación de marinos voluntarios, de confianza y buenos profesionales que, por dos veces, intentaron pasar el estrecho de Gibraltar. De vuelta a Cartagena, en marzo de 1939, salió hacia hacia Bizerta, en Túnez, y fue internado en el campo de Meheri Zebbeus. 

Por fin, en Trompeloup, Gerardo se reencontró con su hermano Fernando. No fueron los únicos.


Vicente Pita Armada. Archivo Hixinio Puentes.


El marinero Vicente Pita Armada, se  reunió también con sus hermanos, José y Manuel, que estaban en Argelia, en el campo de concentración de Boghari. Quedaban lejos los días en que los tres habían huido de Cariño, en el bacaladero Arkale, a los pocos días del golpe. Los otros tres hermanos que se quedaron fueron fusilados. 

El 4 de agosto de 1939, por fin, el Winnipeg zarpó con destino a Valparaíso, dejando atrás una Europa aún en paz. A los once días de una travesía tranquila hubo una pequeña escala para reabastecimiento en Pointe-à-Pitre, en la isla de Guadalupe. Cuatro días después llegaron al puerto de Colón, al lado del canal de Panamá que cruzaron, enfilando ya por el Pacífico hacia Chile. Durante la travesía nacieron dos niñas y falleció un bebé.

El Winnipeg llegó a Valparaíso el 2 de septiembre de 1939 al anochecer y muchos pasaron la noche en cubierta, esperando desembarcar en su nueva tierra de acogida. En Europa, ya había empezado la II Guerra Mundial. A la mañana siguiente, el recibimiento fue entusiasta y caluroso. 

Poco a poco, con el pasaje, fueron bajando los otros marinos de la armada republicana que llegaban del desierto de Túnez. Eran los marineros Manuel Allegue García y Manuel López Álvarez, el oficial naval de la Reserva Francisco Álvarez Suárez, el capitán maquinista Juan Barros Prieto, el auxiliar naval Aurelio Cabezón, el auxiliar de máquinas José Feal Galego, el marinero Francisco González Regueira, el buzo Pascual Iniesta, los marineros Antonio López Dopico y Tomás Martínez González, el maquinista Enrique Méndez García, el marinero Alejandro Otero Pantín, el auxiliar alumno electricista Eduardo Otero Ruíz, los marineros Francisco Palmeiro Chao y Ramón Pereiro Cores, el auxiliar de electricidad Juan Pérez García, los marineros Gumersindo Regueiros y Jesús Rico Domínguez, el auxiliar alumno de artillería José Roca Segarra, el auxiliar alumno electricista José Roca Sande, el auxiliar alumno de artillería Antonio Soto y los marineros Enrique Varela y Manuel Veiga Gómez. Muchos se acomodaron en Chile hasta su fallecimiento. Para algunos, aún hubo más exilios, más avatares que seguiremos contando


1. tal y como lo recordaba la joven  Monserrat Julió (Gálvez, J. 2014, Winnipeg: Testimonios de un exilio. Sevilla: Renacimiento, p. 99).


Para saber más:
Ferrer Mir, Jaime (1989). Los españoles del Winnipeg. El barco de la esperanza. Santiago  de Chile: Ediciones Cal Sogas.
Gálvez, Julio (2014). Winnipeg: Testimonios de un exilio. Sevilla: Renacimiento.
Puentes, Hixinio (2013). Winnipeg, Vigo: Xerais de Galicia.




martes, 6 de marzo de 2018

“Así hundimos el Baleares”



En la noche del 5 al 6 de marzo de 1938 tuvo lugar el combate de Cabo de Palos en que la flota republicana hundió al buque insignia de la flota rebelde, el Baleares.

El periodista Vicente Talón entrevistó en 1988 a David Gasca, comandante accidental del Lepanto aquella noche. Reproducimos parte de este reportaje.

“El día 5 de marzo de 1938, buena parte de los buques de guerra republicanos surtos en el puerto de Cartagena reciben la orden de prepararse para salir a la mar. La misión que se les encomienda no es otra que la de efectuar un “raid” contra el principal punto de apoyo de los facciosos en el Mediterráneo, Palma de Mallorca, y el servicio, en principio, carece de grandes riesgos, toda vez que, según las informaciones recibidas, todos los buques enemigos se hallan fondeados en sus bases”.

“La escuadra que se apresta a zarpar la constituye la flor y nata de los navíos de la República. En total, los cruceros Libertad y Méndez Núñez, más los destructores Sánchez Barcáiztegui, Almirante Antequera, Lepanto, Gravina y Lazaga. Este dispositivo tiene por misión proteger la primera flotilla de destructores, compuesta por el Ulloa, Jorge Juan, Escaño, Almirante Valdés, que deberán de acercarse hasta la bocana de Palma para prestarle un máximo apoyo a la acción de las lanchas torpederas que son las encargadas de penetrar en el puerto enemigo”.

"En Cartagena, a medida que se acerca el instante fijado para dar avante, aumenta la fiebre de los preparativos. Sólo un destructor, el Almirante Miranda, no da señales de vida, ya que aunque entró en servicio al estallar la guerra, aún no disponía en aquel entonces, de todos los tubos y hubo de recibir, para complementar los nuevos, una serie de ellos desechados, por casi inservibles, por otras unidades. En consecuencia sufría de un problema crónico de entrada de agua salada en los condensadores, que le mantenía por lo general, en actividad deficiente o en reparaciones. Su comandante –don David Gasca Aznar- se resignó, pues, a no tomar parte en la misión, que por otra parte, le atraía enormemente, pero quiso la fortuna que a última hora fuese llamado a embarcar en el Lepanto, cuyo comandante, enfermo, acababa de darse de baja”. 

“En realidad, como bien pronto pudo observar, había dejado una unidad en precario para asumir el mando de otra que no se hallaba mucho mejor. El mismo David Gasca rememora”:

“- Al subir a bordo el segundo comandante Don Manuel Sancha, me expuso la situación que tenía de cualquier cosa menos de satisfactoria. Debido a diferentes averías, únicamente disponíamos de dos calderas listas, la tercera estaba calentando y la cuarta, sometida a trabajos de reparación, sólo podríamos contar con ella, en el mejor de los casos, una vez fuera de puerto. Por lo que respecta al aparato de ultracorta, no funcionaba, y esto hizo que, a lo largo de toda la operación, me hallase incomunicado del resto de la flota, siéndome imposible de recibir órdenes. Como estaba terminantemente prohibido utilizar la estación de radio, este aislamiento motivó que, como ocupaba el último lugar de la línea de fila, sólo conociese la presencia de los buques enemigos cuando los hube avistado…”

“[…] Con un cierto retraso, la escuadra empieza a abandonar Cartagena, siendo el crucero Libertad  el que cierra el imponente desfile. Una vez aguas afuera, los buques adoptan las formaciones previstas en servicio de vigilancia, para, al poco, enterarse de que el objetivo de su salida acaba de frustrarse”. […]

“Con todas las luces apagadas, en noche oscura, los buques republicanos continúan su rumbo, y, de pronto, ¡el enemigo! David Gasca me cuenta:”

-“A las cero horas cuarenta y cinco minutos avisté por babor, sucesivamente, tres barcos que navegaban con las luces apagadas, pero cuyas siluetas identifiqué en el acto como tres cuceros en poder del enemigo y que se me habían hecho familiares en otras circunstancias. Iban en línea de fila, de vuelta encontrada; su velocidad era alrededor veintidós nudos y se hallaban a unos dos mil quinientos metros de distancia. Inmediatamente di la orden de zafarrancho de combate, pero no les lance ningún torpedo, ya que dada su velocidad relativa y el haberles descubierto cerca del través, era dudoso que hubiese podido hacer blanco.[…]

“Tanto para ellos como para nosotros, el encuentro fue una verdadera sorpresa. Apenas pasado el enemigo, todos los que nos hallábamos en el puente  pudimos observar la señal JZI, que en el código en vigor antes de estallar la guerra significaba zafarrancho de combate. El mensaje era transmitido en claro por el scott alto del buque insignia enemigo, que de esta forma descubrió el lugar que ocupaba en la línea: la cabeza. Yo decidí en ese momento que si volvíamos a encontrarnos con ellos, lo que no tendría nada de particular, tomaría como blanco al primero de la formación, y así fue. Según comprobamos más tarde, inexplicablemente, no tuvieron la perspicacia de cambiar el orden en el que navegaban, lo que les costó perder la nave insignia y, con ella, todo el Estado Mayor”.

“A las dos horas trece minutos, los buques republicanos, que han efectuado dos cambios sucesivos de rumbo, descubren de nuevo al enemigo situado, en esta ocasión, a unos cinco mil metros por babor. En breves segundo se inicia un duelo artillero, mientras que los destructores reciben la orden de acercarse y atacar utilizando sus torpedos. Sólo el Lepanto, que debido a la avería de su estación de onda corta, no se entera de la orden, conserva el rumbo durante todo el combate y lo mantiene –así como su posición en línea de fila- hasta descubrir el faro de Cabo Palos. Pero devolvámosle la palabra a David Gasca:”

“-La luminosidad era intensa, el enemigo no cesaba de tirar, y guiado por los fogonazos de los disparos, apunté al centro del primer buque, que suponía que era el navío insignia, lanzándole los tres torpedos del grupo de popa, en el espacio de cinco segundos y conservando los otros tres como reserva de cara a un hipotético encuentro posterior. Casi en el acto vimos una columna de humo que salió por la chimenea del barco atacado y un globo de fuego que fue aumentando de volumen y que se abrió a gran altura, iluminando todo el espacio. Paralelamente surgieron dos fogonazos, uno a proa y otro a la altura de los pañoles de pólvora, mientras que las llamas corrían por toda la cubierta y se distinguían perfectamente cómo trozos de estructura se precipitaban al agua. Los buques facciosos, como si les hubiese impresionado lo que acababa de suceder, acallaron su fuego.”

Hasta aquí el relato de David Gasca contado por Vicente Talón. En el combate también intervinieron la artillería del Libertad y los torpedos del Sánchez Barcaíztegui y los del Antequera.

Con motivo de esta victoria de la escuadra republicana, el Comandante Luis González Ubieta recibió la Laureada de Madrid; Eugenio Porta, director de tiro del Libertad, recibió la Medalla de la Libertad; la Placa del Valor le fue otorgada a título personal a 13 marinos y le fue concedido el distintivo de Madrid a los buques y las dotaciones que participaron. Se creó un diseño especial de este distintivo, bordado en oro y plata para el gallardete y para el uniforme.

jueves, 22 de febrero de 2018

Francisco BAPTISTA FLORENZA, morir en Cádiz


En julio de 1936, Francisco Baptista Florenza era maquinista de cargo del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Por ser período vacacional, la nave estaba atracada en el Arsenal de la Carraca de San Fernando, en Cádiz. En el momento del golpe militar, el comandante del barco, el capitán de navío González-Aller, se adhirió a la sublevación e invitó a la tripulación a seguir su ejemplo. Francisco Baptista Florenza, junto con unos 15 o 20 miembros de la dotación, rechazó unirse a la rebelión y así lo manifestó. Todos ellos fueron desembarcados e internados en las dependencias militares de la Casería de Ossio de San Fernando. Entre agosto y septiembre fueron trasladados al penal de Cuatro Torres, dentro del Arsenal Militar de la Carraca y se les comunicó que iban a ser procesados por…rebelión militar.

Pero un día de octubre, sin juicio, sin sentencia, Francisco Baptista fue “elegido”, junto con otros dos compañeros maquinistas, Enrique Fernández García y Aquilino Pombo Ríos, para ser fusilado de madrugada por un pelotón de guardias civiles voluntarios en las tapias del cementerio.

Francisco Baptista Florenza murió con 31 años en la noche del 10 al 11 de octubre de 1936. 

Había ingresado en el cuerpo de maquinistas en 1925, con 20 años. Vivía en Ferrol, en el número 60 de la calle Canalejas. Estaba casado con Sara Torrente Márquez y tenían dos hijos, Mª Carmen de 6 años y Francisco de 4 años. En el momento del asesinato, la madre y los dos niños estaban en la casa de veraneo al otro lado de la ría. Se tuvieron que ir a Vigo, para esconderse en casa de una amiga de la madre, ya que los persiguieron, amedrentaron y amenazaron. No le concedieron pensión a su viuda y la familia sobrevivió en condiciones muy precarias.

Estos niños, hoy mayores, no saben aún dónde está enterrado su padre. 

En la actualidad, se están abriendo fosas en el cementerio de San Fernando de Cádiz y, quizás, un día, puedan dar sepultura digna a su padre.

En la Causa 156/36 –sin sentencia, obviamente- que se le abrió a Francisco Baptista Florenza consta su único delito: manifestar al comandante de ElCano que no colaboraría con el Glorioso Movimiento Nacional.

Ésta es la justicia que podían esperar los que no pudieron marchar al exilio.


Gracias a Nena y a Pin por prestarme su voz.

Fuentes:
CASADO MONTADO (1992) José, Trigo tronzado. Crónicas silenciadas y comentarios, San Fernando (Cádiz): autor.
DOMINGUEZ PÉREZ, Alicia (2014) El verano que trajo un largo invierno, Cádiz: Quorum, Reeditado en 2011.
VEGA BLASCO, Antonio de la (2009) El Cuerpo de Maquinistas de la Armada (1850-1950), Madrid: Ministerio de defensa